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Historia contemporánea; siglos XIX y XX
Historia Contemporánea; siglos XIX y XX
ANDÚJAR EN EL SIGLO XIX Andújar a mediados del siglo XIX, según el testimonio de Madoz la conformaban “1.796 casas, bastantes regulares y con comodidad interior, claridad y limpieza, distribuidas en 50 calles, 8 plazuelas y dos plazas irregulares, si bien la de la Constitución se halla adornada con el precioso edificio de la casa consistorial, que es el mejor de Andújar. Tampoco carecen de elegancia la casa de la carnicería, el matadero y la alhóndiga ó mercado de granos, especialmente la primera y la última, que son además muy cómodas para los usos a que están destinadas; hay varias posadas y cafés... Tiene Andújar hasta el Guadalquivir un buen paseo con calles para las personas y para los coches y caballerías, adornado de hermosas arboledas. Otras alamedas se encuentran en el camino de Madrid y otros puntos de las afueras... Los establecimientos de instrucción publica son: 3 escuelas de primeras letras para niños, en las que se les enseña a leer, escribir, elementos de aritmética, gramática castellana y doctrina cristiana, y concurren a ella 150 niños en la primera clase, 110 en la segunda y 100 en la tercera; otras tres escuelas de niñas, que aprenden, además de las labores propias de su sexo, a leer, escribir, doctrina cristiana, y algunos elementos de aritmética y gramática castellana; en la primera clase se cuentan 150 discípulas, 90 en la segunda y 65 en la tercera.... La junta municipal de beneficencia tiene a su cargo un hospital llamado de la Caridad, fundado por Juan de Matienzo en el año de 1563, habiéndose hecho cargo de él los religiosos hospitalarios de San Juan de Dios en 1625; una casa refugio para ancianos desvalidos, otra para ancianas, también desvalidas, una casa de expósitos, que acogió 120 en el referido año de 1842". El censo de 1847 fijaba para Andújar y su término una población de 10.190 habitantes, 150 habitantes más con relación a 1794. El comportamiento demográfico de la ciudad será bien diferente en la segunda mitad de la centuria, en el que Andújar tendrá un incremento de población de 6.309 habitantes, lo que equivale a un crecimiento del 38,2 % con respecto a 1847. La característica económica predominante del siglo XIX, es el claro predominio del sector primario, en el que la abundancia de la mano de obra jornalera y la elevada concentración de la propiedad serán sus notas más características. En 1861 la mano de obra activa dedicada al sector primario se elevaba al 66,4%, frente al 12,7% del sector secundario y el 20,7% del sector terciario. No obstante, a medida que nos acercamos a finales de la centuria la diversificación de la economía comienza a ser mayor, sin que por ello cambie sustancialmente los porcentajes anteriormente reflejados. De gran trascendencia económica será la inauguración de la línea de ferrocarril Manzanares-Córdoba con estación en Andújar. Es el primer síntoma real de modernización que tendrá la ciudad y que servirá de estimulo al comercio de algunos de sus productos tradicionales: aceites, jabones, ladrillo, cerámica, que tan difícil salida habían tenido a hasta entonces. En los primeros años de la Restauración se aplicará por primera vez el vapor como fuente de energía. Se trata de experiencias aisladas en la producción de aceite de oliva que nada tiene de ver con la realidad casi artesanal que se da en el resto de la actividad de transformación. Aspectos políticos.- Entre el 2 de junio y el 18 de julio de 1808, Andújar se convertiría en cuartel general del ejército francés bajo el mando del mariscal Pierre Dupont. Tras la victoria de Castaños en Bailén, se firmaría en Andújar el acto protocolario de la capitulación en el palacio de los condes de Gracia Real (22 de julio de 1808). El 20 de enero de 1810 el ejército francés ocupaba de nuevo la ciudad, permaneciendo en ella hasta el 8 de septiembre de 1812, día en el que las tropas patrióticas, bajo el mando de Carlos Porta, hacían su entrada. La ocupación francesa sería devastadora para el patrimonio de Andújar. Andújar no fue ajena a los aires revolucionarios de Cádiz, cuyos principios serían asumidos por gran parte de su elite ilustrada. El 14 de octubre de 1812 se constituía en Andújar el primer Ayuntamiento liberal bajo la presidencia de José Francisco de Tavira y Velluti, marqués del Cerro de la Virgen. A pesar de las adversidades que el reinado de Fernando VII supondría para la causa liberal, ésta contará con entusiastas defensores como Juan Nepomuceno Gil Fernández, Luis Cañete, José de las Casas y Antonio Galaso entre otros. Durante la regencia de María Cristina, la ciudad vivirá el que será el acontecimiento más relevante de su historia contemporánea y uno de momentos más significativos del andalucismo histórico. El 2 de septiembre de 1835 se constituía la " Junta Suprema de Andújar", que hasta el 18 de octubre sería la depositaria de los ímpetus revolucionarios andaluces, partidarios de la Constitución de 1812 y del trono de la "Reina Niña" frente a las pretensiones de su tío Carlos María Isidro. Entre 1845 y 1876 Andújar fue distrito electoral, razón por la que la ciudad contó con representantes en la Cortes. En la legislatura de 1873, Primera República, Antonio de las Casas Genestroni, diputado por el distrito de Andújar, con el respaldo de los republicanos federales iliturgitanos, proclamaría el 20 de julio el Cantón de Jaén, de existencia efímera por la intervención de las tropas gubernamentales del brigadier Peco. Con la Restauración, Andújar y su comarca formarían parte de la circunscripción electoral de Jaén, quedando su clase política a partir de entonces en un segundo plano, siempre a la sombra de los intereses capitalinos. No obstante, la ciudad no dejó de dar políticos de relevancia, como el conservador Eufrasio Jiménez de Cuadros, marqués viudo de la Merced o el liberal don Francisco Javier Jiménez del Puente y Pérez de Vargas, conde de Santa Engracia. Mención aparte merece la organización del movimiento obrero local, que inicia sus pasos en los años del Sexenio Democrático (1868-1874), bajo el ideario del liberalismo democrático de la Constitución de 1869. Cuando aún se estaba en pleno proceso constituyente, en Andújar se va a constituir la Sociedad de Obreros “La Esperanza”, vinculada a la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional). En 1869 se constituirá la Sociedad de obreros Albañiles “Solidaridad”, también afiliada a la AIT e integrada en la Federación de la Región Española (FRE ); y en 1873 la Federación local de sociedades Obreras y la Sección de Sombrereros (FRE-FTRE). Andújar fue una de las seis ciudades de la provincia - Linares, Úbeda, Baeza, Villacarrillo y Jaén también estuvieron presentes - que intervino en el Congreso de Córdoba, celebrado en diciembre de 1872. El clima en el que se desarrollaron estas primeras células de obreros en la ciudad se caracterizó por la adversidad, pues los aires de libertad de la Gloriosa se fueron disipando en los años del reinado de Amadeo de Saboya, como consecuencia de la persistencia de la crisis económica y los efectos de la experiencia de la Comuna parisina (marzo-mayo de 1871), que propiciaron medidas represivas hacia los internacionalistas. Terminada la experiencia republicana, en la que por primera vez la clase trabajadora se ve representada en el Ayuntamiento, la situación sufre un giro copernicano con el decreto de disolución de la Internacional de 10 de enero de 1874. Su testigo sería tomado veinte años después por la Agrupación Socialista – 1890- que encabeza la nómina de asociaciones obreras que han de constituirse a partir de entonces en Andújar: Sociedad de Obreros Odreros, Asociación General de Obreros, Sociedad de Obreros Albañiles “El Trabajo”, etc., todas ellas vinculadas a la UGT. |
| ANDÚJAR Y EL SIGLO XX |
Con el nuevo siglo la ciudad comenzará a despertar de su anterior letargo. La luz eléctrica, el teléfono, el cine, el alcantarillado, la mecanización industrial, las mejoras urbanísticas irán conformando su nueva realidad. Su población se incrementará entre 1900 y 1930 en 4.792 habitantes, pasando de16.302 a 21.094 habitantes entre las fechas de referencia. En el primer tercio del siglo XX la economía de Andújar seguía fundamentándose en el sector primario. En 1930 el 64,7% de mano de obra activa estaba relacionada con el sector primario, un punto por debajo de la media provincial y 5,6 puntos más que a comienzos de siglo. En 1930 los jornaleros representaban el 93% del total de la mano de obra activa del sector primario, porcentaje que superaba con creces la oferta de trabajo que el propio sector era capaz de brindar y en el que la propiedad se concentraba en menos del 8% de la población. Según el censo de 1930 los trabajadores del sector secundario se distribuían en 49 oficios, quince menos que en 1880. A partir de la segunda década se produce una modernización del sector, siendo ejemplo de ello la aparición de empresas como: Electra del Guadalquivir - el salto de agua del molino de Casas Nuevas en 1914-, la fábrica de harina "Ntra. Sra. De la Cabeza" - en funcionamiento en 1915 con un capital social de 300.000 pesetas-, la Divina Pastora de José Jiménez Gálvez, la fabrica de orujo de Benayas, Montes y Gavilán de la Torre - inaugurada en 1921-, la fábrica de orujo y sulfuros de Pablo Jiménez y CIA, la Sociedad Oleum, etc. El sector terciario lo componían 961 trabajadores de los cuales 246 eran trabajadoras y que representaban, dentro del cómputo total de la mano de obra activa, el 16.9%, porcentaje inferior al registrado en 1880 que se elevaba al 20,8%. El sector lo componen 79 profesiones, entre las que destacaban por el número de trabajadores: 215 empleados, 105 sirvientas, 97 comerciantes, 89 religiosas, 53 escribientes y 51 barberos. Estas seis profesiones suman un total 610 trabajadores/as lo que equivale porcentualmente dentro del sector al 63.4. Aspectos políticos: los partidos.- El partido Conservador tras la desaparición de Eufrasio Jiménez de Cuadros, marqués viudo de la Merced, mantendrá su unidad hasta finales de la primera década gracias a la experiencia política de Miguel Serrano Molina y Manuel Muñoz Trigueros. Tras ellos vendrá la fractura del conservadurismo en Andújar, siendo los datistas los que alcancen el mayor protagonismo, en gran parte por la protección que le ofrecerá su jefe provincial don José del Prado. Gabriel Ortiz de Cosgaya será su jefe indiscutible hasta el mismo día de su muerte, 23 de julio de 1917, sucediéndole en la jefatura, el también datista, Manuel Montoro García. En tiempos de Montoro, quién fuera presidente de la Diputación provincial entre el 17 de noviembre de 1920 y el 2 de febrero de 1921, el partido acelera su proceso de fragmentación, fruto de las rencillas personales entre sus miembros y la actuación poco acertada de José del Prado, produciéndose la deserción de hombres significativos en el conservadurismo local como Francisco Trigueros Palomino y José María Lópiz. La implantación del partido Liberal en Andújar fue muy similar a la que tuvo el partido conservador, existiendo entre ambas formaciones un gran equilibrio en cuanto al número de integrantes, influencia política y perfil sociológico de sus miembros. La corriente del liberalismo que contó con mayor fuerza en la ciudad fue la romanista. Así parece deducirse del papel que jugó en la política local don Joaquín María Serrano Martínez, el hombre de confianza de don Joaquín Ruiz Jiménez en Andújar, que ostentó la jefatura del partido hasta pocos años antes de su muerte. Los romanistas, por otra parte, fueron los liberales que ocuparon mayor número de veces la alcaldía durante la segunda década del siglo, siendo ejemplo de ello Alfonso Garrido López, José Ramírez Aragón y José Garzón y Garzón. Los demócratas, concretamente los seguidores de Julio Burell y Cuéllar, gozaron también de considerable respaldo popular, pero tan sólo accederán a la alcaldía en los momentos previos al golpe de Primo de Rivera. José Sáenz de Tejada, su jefe local, y Juan Hernández Pérez serán sus figuras más destacadas. Menos significación tendrán en Andújar las tendencias alcalaista y albista. La primera, dirigida por Pablo Jiménez Rodríguez, alcalde de la ciudad entre octubre de 1905 y febrero de 1907, diputado provincial por Andújar-Baeza y presidente de la Cámara de Comercio de la ciudad. La segunda, constituida en 1918 en torno de José María Lópiz Parra, el hombre de confianza del conde de Santa Engracia en nuestra ciudad. El descrédito de los partidos dinásticos se convertirá en el mejor aliado para el fortalecimiento del republicanismo, siempre presente en la sociedad andujareña. Entre sus hombres más destacados cabe recordar a Tomas Carrión Santero, Francisco Ramírez Hermosilla, Manuel Expósito Lopera, José Rosalem Hernanz y Carlos Cerrillo Escobar, entre otros. Por su significación política y por relevancia intelectual merece mención aparte Cerrillo Escobar, director del “El Ideal de Andújar” entre 1898-1899, dotará a su grupo político de gran dinamismo, aportando propuestas novedosas y llenas de significación social a una corporación adormecida hasta ese momento por la acción de los partidos del turno. La eficacia de la maquinaria caciquil en la provincia de Jaén, sólo comparable a la de Sevilla, Granada y Almería, privará a la Agrupación Socialista local durante mucho tiempo de obtener representación municipal, ya que la oligarquía agraria supo rentabilizar políticamente su oferta de trabajo y el acceso a la tierra – arrendamiento y aparcerías-. En 1902 la Agrupación Socialista logrará colocar a un concejal en la corporación, sin embargo la identidad del mismo está aún por determinar, aunque podría tratarse de Vicente Martínez González. Su testigo será tomado por Diego Sánchez Carnicer y Francisco Lara Cano, elegidos en 1913 y 1916, respectivamente. Tras el paréntesis de la dictadura de Primo de Rivera, antesala del ocaso de la monarquía, la coalición republicana-socialista alcanzará un gran éxito electoral en las elecciones del 12 de abril de 1931 al alcanzar once concejales de los veintidós de la corporación. Los concejales elegidos en el mes de abril permanecerán en sus cargos hasta marzo de 1936, pues durante todo este tiempo no se convocarán elecciones municipales para renovar los Ayuntamientos. Mandato, por lo tanto, excepcionalmente largo que en nada contribuyó al buen funcionamiento de la corporación, que estuvo siempre condicionada por los avatares políticos por los que pasó la Segunda República. Diez alcaldes, nueve concejales de izquierdas suspendidos en noviembre de 1934 y una Comisión Gestora, constituida en marzo de 1936 para reemplazar al Ayuntamiento, son las estadísticas de este periodo histórico de cinco años. Son años de profunda crisis económica, de crispación, desconfianzas, recelos y falta de entendimiento entre las partes en las que queda dividida la sociedad andujareña. Una evidencia de ello es que entre el 19 de abril de 1931 y el 5 de junio de 1936 se sucedieron en la alcaldía diez presidentes de corporación, dos de ellos de la CEDA en el periodo del bienio negro. Andújar permanecerá durante toda la guerra en el bando republicano, su proximidad a la línea de frente, situada en las proximidades de Montoro, no le permitirá sosiego alguno en aquellos trágicos años, en los que el asedio del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza sería su preludio y la lucha del maquis en la Sierra su epílogo. Generaciones marcadas por la guerra a la que pertenecen algunos de los hombres y mujeres más destacados de Andújar como Antonio Alcalá Venceslada o Francisca Cristina Saenz de Tejada, que firmaba bajo el pseudónimo "Gracián Quijano", cantaores como Rafael Romero "el Gallina", pintores como Luis Aldehuela, etc. |
D.Luis Pedro Perez Garcia
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